A casi tres meses del choque de trenes en la estación de Once, que dejó 51 muertos y más de 700 heridos, LA NACION convocó a un maquinista experto y recorrió el lugar con una inquietud: ¿Algo cambió desde la tragedia ferroviaria?
El responsable de la Comisión Reclamos del Sindicato de conductores de trenes de la República Argentina, La Fraternidad, Jorge Paiz, responde: "Si cambió algo, es lamentable decirlo, es para peor". Empieza a recorrer los andenes para justificar lo que dice. "Estás viendo los mismos trenes del accidente que siguen entrando a la estación Once. Incluso, algunos, con los mismos problemas de frenos, con la falta de compresores que se necesitan".
El tema de los frenos aún hoy genera controversias. Al día siguiente del accidente, los gremios habían denunciado que ese tren ya había tenido problemas con los frenos y que sólo funcionaban 5 de 8 compresores. Una situación que, según este experto maquinista, se replica hoy en otras unidades.
Los peritos oficiales que realizaron estudios técnicos sobre el choque, en tanto, llegaron a conclusiones divergentes: todos coincidieron en que los frenos funcionaban, pero difirieron sobre el poder de frenado del tren: un grupo aseguró que era suficiente para evitar el choque, pero otro especialista de la UBA, apoyado por peritos de parte, consideró que una vez aplicados los frenos de aire el sistema no podía recuperarse a tiempo para volver a frenar, lo que implicaba un "enorme riesgo".
El experto de La Fraternidad explica que hay varias cuestiones en relación con el sistema de frenado. No sólo es importante que los frenos del tren estén en buen estado y que funcionen correctamente, sino que, además, habla de la relevancia de que existan paragolpes hidráulicos en los andenes, un recaudo a tomar por si existe alguna falla en las unidades.
"Un paragolpe hidráulico en buen estado debería amortizar el impacto. El andén en el que se produjo el choque lo tenía -es el único en toda la estación, los demás son fijos-; el tema es que el paragolpe no funcionó, está en desuso desde hace años porque está roto", explica Paiz a LA NACION. "Hay uno solo y está roto; los amortiguadores fijos no atajan nada: si hay un choque, que Dios te ayude".
Otras fallas en el sistema
Paiz repasa la cantidad de trenes en circulación. Como consecuencia del choque -contabiliza- de las 23 unidades quedaron 16 ó 17. "Después del choque se acomodaron algunas, pero no todas. A 45 días hábiles de intervención de TBA no han llegado insumos, faltan repuestos y herramientas. Esto repercute en la calidad y frecuencia del servicio".
La intervención también determinó que se inhabilitaran los andenes uno, dos y tres hasta que se realizaran todas las pericias. "Eso se cumple al 60%, porque habilitaron el uno", comenta Paiz. De hecho, al andén llegan trenes esta mañana.
El sindicalista de la comisión Reclamos del ferrocarril Mitre y Sarmiento apunta, además, al mal estado de las unidades, que en días de lluvia -como el de ayer, cuando realiza el recorrido con LA NACION - existen "filtraciones en las cabinas de conducción y cortocircuitos por estas filtraciones".
El recorrido termina en el mismo sitio donde empieza, en el hall de la estación de trenes. Allí sí algo cambió: hay un santuario que recuerda a las víctimas. Como un paso obligado, cientos de pasajeros cada día, se detienen allí, algunos dejan una flor o un corazón de cartulina para recordar y pedir justicia.
